Crueldad

La crueldad es deleite corrupto en mentes depravadas.
El hombre no sabía qué hacer con la crueldad e inventó la tele-realidad.
La vanidad es fuente de crueldad porque se complace en despreciar a los demás para complacer nuestro orgullo.
La crueldad visible, dos veces cruel, por ello el cobarde la administra con sigilo no vaya a ser que se dé cuenta de lo que está haciendo.
El mejor disfraz de la crueldad es la buenas intenciones con las que se cumplen las malas obras.
Solo la crueldad es capaz de vender piedad, la bondad la ofrece.
La crueldad no solo está en la truculencia de la violencia física también se hospeda en la discreción de un corazón perverso.
Los actos más crueles son aquellos que no dejan huella visible en nuestro cuerpo pero sí marca indeleble en nuestro corazón.
El amor con amor se paga, la crueldad también.
Esa fue la gran lección de nuestro Señor, maestro y salvador Jesucristo.
“1También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,
5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.”
2 Timoteo 3:1-5

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