Humanismo

El humanismo es un deísmo equivocado, tan erróneo como el deísmo en sí porque no se puede alcanzar con la razón a entender el alma.
El hombre es hábil en crear espejismos y hacer de un sueño, sobre sus propias habilidades, una realidad engañosa; algunos lo llaman humanismo.
Hacer del humanismo el vehículo de nuestros pensamientos es como coger un autobús para ir a la luna.
Cuando elevamos el humanismo a doctrina ponemos al hombre en un pedestal y acabamos adorando nuestras propias limitaciones.
Si el humanismo albergara sabiduría se negaría a sí mismo consciente de su profunda ignorancia.
Estamos tan impregnados de nuestra vanidad que hemos hecho escuela de nuestros defectos y dogma de los valores humanos, y así nos va.
El humanismo es la respuesta del hombre a los asuntos divinos, como siempre respuesta equivocada.
Si el hombre tuviera un poco de dignidad no existiría la palabra humanismo mas sí imperaría la palabra humildad, ambas tienen la misma raíz humus, que significa tierra, pero donde en la primera crece maleza, en la segunda abundan sus frutos.
El humanismo es la materia de aprendizaje de la condición humana y como ella es participe de su propio fracaso.
Solo hay una escuela que enseña, testifica y exhorta al hombre, la Palabra de Dios, porque nada de lo que el hombre se enseña a sí mismo edifica a sus semejantes.
“7 Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia. 8 Porque ¿qué más tiene el sabio que el necio? ¿Qué más tiene el pobre que supo caminar entre los vivos? 9 Más vale vista de ojos que deseo que pasa. Y también esto es vanidad y aflicción de espíritu. 10 Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre, y se sabe que es hombre y que no puede contender con Aquel que es más poderoso que él. 11 Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad. ¿Qué más tiene el hombre? 12 Porque ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sombra? Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol?”
Eclesiastés 6:7-12

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