La Dulce Brisa De Una Sonrisa

Cuando sobran las palabras cobran vida los actos, y nuestra mirada se aviva cuando la dulce brisa de una sonrisa nos acaricia.
No todo debe ser argumentado ni todo puede ser explicado pero lo que dice una sonrisa no lo puede expresar ni el más prolijo de los oradores porque, a las emociones, palabras le sobran.
Hay tanto dolor a nuestro alrededor que la dulce brisa de una sonrisa es un oasis en medio de un desierto asolado por la indiferencia.
El que cree que nada posee todavía alberga en él lo más preciado de su corazón, el amor, y obsequiarlo o sepultarlo marcarán su destino.
El amor compasivo es como la frescura de la sombra de un ciprés en el cenit de una mañana soleada, a su amparo sientes la dulce brisa de su sonrisa.
La sonrisa es un abrazo del corazón con la mirada, tan cálido como profundo, tan fuerte como sincero.
Por qué empeorar nuestra realidad y la de los demás si podemos embellecerla con la dulce brisa de una sonrisa. Que su presencia impere en nuestro rostro y sea tributo de amor hacia los demás.
“21 La gente me escuchaba expectante, y en silencio aguardaba mi consejo. 22 Hablaba yo, y nadie replicaba; mis palabras hallaban cabida en sus oídos. 23 Expectantes, absorbían mis palabras como quien espera las lluvias tardías. 24 Si yo les sonreía, no podían creerlo; mi rostro sonriente los reanimaba. 25 Yo les indicaba el camino a seguir; me sentaba a la cabecera; habitaba entre ellos como un rey entre su tropa, como quien consuela a los que están de luto.” Job 29:21-25

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*
*
Website