Lo Incorrecto, Lo Correcto, Respeto

 
Nada más y nada menos difícil que separar lo
correcto de lo incorrecto, el grano de la paja, aunque el hombre se deleita
en prejuzgar aquello que él considera tanto lo uno como lo otro.
 ¿Cuántas veces hemos oído decir, o hemos dicho: “esto está bien o está mal,
has acertado o te has equivocado”? Seguro que tantas como nuestros aciertos
y desaciertos porque cuando juzgamos nos arriesgamos a ser juzgados y
estamos tanto o más expuestos que los demás.
 La prudencia y la lengua tranquila son herramientas potentes para evitar el
tropiezo en estas aguas movedizas. El respeto a lo ajeno es la marca de los
sabios frente al murmureo de los necios. Respetar no es compartir opinión
más sí aceptarla. El respeto es la clave de la convivencia. Sin él, las
relaciones se esfuman como humo al viento. Con él, aprendemos de los demás
aceptándolos tal y como son.
 La firmeza de nuestras convicciones más intimas no debe ser acallada por el
respeto que profesamos a los demás. El sabio no expone su punto de vista a
juicios vanos mas sí testifica con sinceridad y amor cuando se le pide su
opinión o la situación lo exige. Opinar humildemente no es juzgar mas sí
compartir visiones diferentes de un mismo hecho con respeto a los demás.
 ¿Qué es correcto, callar o opinar sobre una actuación que consideramos
inapropiada?
 Qué pregunta más difícil, sería tan fácil callar y todavía más opinar que
equivocarse está garantizado. Cuántas veces nos hemos arrepentido de haber
hecho lo uno o lo otro.
 Una vez más la Biblia es nuestra guía y encontraremos en ella tantos
ejemplos de prudencia como de exhortación que nos ayudarán a actuar con
prudencia y con firmeza entre los meandros de lo correcto y lo incorrecto.
La respuesta nos la susurrará el Espíritu Santo en respuesta nuestra
oraciones.
 El respeto se debe profesar pero también se debe reivindicar porque la
convivencia exige reciprocidad. Hay que saber cuándo callar humildemente y
cuándo hablar firmemente, eso sí siempre con amor y respeto.
 Lo correcto es pensar que erramos a menudo, lo incorrecto que siempre
acertamos, ¿por qué? Porque somos humanos….
 “El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; Mas el hombre
prudente calla.”
Proverbios 11:12

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