RAZONES

10-Razones-por-las-que-no-escuchamos

Todos tenemos nuestras razones pero pocos poseemos la razón que las tendría que sustentar.
Las acciones que no se justifican de por sí, buscan sus razones en la necedad de quien las ha perpetrado.

El que solo argumenta sus razones para apoyar sus decisiones es falto de sabiduría dejándose llevar por el egocentrismo de su condición.

El sabio es conocedor de las dos caras de la razón, la nuestra y la de Dios. El necio ignora la divina, alimentándose de la suya propia. El sabio rehúsa su propia cosecha buscando siempre la de Dios.

Los rumores están cargados de razones perversas porque no soportan sostener la verdad a la luz del día. Quién los alimenta se cree protegido del examen ajeno sin percatarse de que está desnudo ante la mirada de Dios.

Quien busca su motivación a través de las razones del mundo caerá en su abismo. No hay bueno en lo malo, no hay salvación en el pecado, no hay amor en la indiferencia. Por mucho que nos empeñemos en demostrar lo contrario, nuestras razones nunca justificarán nuestra insensatez.

El hombre cargado de buenas razones lleva peso ligero porque la bondad no es carga para el corazón.

La razón no precisa razones y menos quien las clame. Cuanto esto sucede es porque no la tenemos y pretendemos secuestrarla, de lo contrario elle misma se sostendría sin necesidad de justificación.

No hables a oídos del necio, porque menospreciará la prudencia de tus razones.

(Proverbios 23:9)
Aplica tu corazón a la enseñanza y tus oídos a las razones sabias.

(Proverbios 23:12)

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