Secreto

Cuando más nos ocultamos detrás de nuestros secretos más nos aislamos de los demás.
Más te enriquece lo que compartes que lo que guardas en secreto, ese es el secreto de la sabiduría divina versus la sapiencia de los hombres.
De qué sirve amagar al que todo lo ve o amagarse del que a todos ve, los secretos son la torpe respuesta humana a la verdad de Dios.
El secreto mejor guardado es aquel que compartes porque cuantos más guardianes, a más buen recaudo.
La verdad mata los secretos como la luz mata las tinieblas.
Librarnos de nuestros secretos nos libera de las cadenas de nuestros temores.
Los secretos no son buenos o de buenos corazones, la discreción sí, ser consciente de ello debe ser nuestro único secreto.
Los secretos son verdades o mentiras rehenes de sus autores o detentores.
No todo es bueno decir más nada es bueno ocultar esta es la diferencia entre discreción y secreto, a sabia administración se encomienda esta definición.
Los secretos pesan en nuestro corazón tanto que hasta nos pueden hundir en la desesperación.
“14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, 15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, 16 en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.”
Romanos 2: 14-16

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