Señales

El mundo está lleno de señales que marcan el camino a seguir mas el hombre no suele vislumbrarlas, escucharlas y menos entenderlas. ¿Por qué? La vanidad, la tozudez, el orgullo son impedimentos a la capacidad de discernimiento levantando un muro inexpugnable ante nuestra torpe mirada. Las señales de nuestra vida no son siempre aquellas que creemos, ni tampoco las que anhelamos. Es muy difícil para la mente desenredar el embrollo de sus dudas, presionada por la angustia de errar, acostumbra vagar a ciegas. Somos más necios que sabios, vemos señales que solo son espejismos en el desierto de nuestro engreimiento. No por más que busquemos las señales las hallaremos, tenemos que vencer la bestia impenitente que mora en nosotros y con humildad de corazón y espíritu buscar el amparo de Dios. Entonces, y solo entonces, el animal rendido de nuestra soberbia se hará manso y nos permitirá ver las señales.  Solo por fe se puede sentir aquello que no se ve y aceptar aquello que no se comprende; las señales que guían al peregrino en su andadura hacia la nueva vida. Sin arrepentimiento sincero no hay lugar para la fe, ni morada para el Espíritu Santo en nuestro corazón, condicionantes imprescindibles para ver las señales de Dios. Dejando de servirnos a nosotros mismos nos damos la oportunidad de servir a los demás, no hay mejor señal de amor que se pueda seguir. “14 Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; Pero el hombre no entiende. 15 Por sueño, en visión nocturna, cuando el sueño cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho, 16 entonces revela al oído de los hombres, y les señala su consejo”
Job 33:14-16

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